Tolkien, dicho por el actor John Noble que interpreta a Denethor en la trilogía cinematográfica, “vivió en un mundo paralizado por dos grandes guerras mundiales y una depresión, donde su visión del mundo (el imperio británico) se estaba desmoronando, y en el que se empezaba a mostrar a la iglesia como un engaño, un mundo en el que la gente había derribado muchos de los pilares de la “civilización”, y trataba penosamente de encontrarle un significado”. Prosigue diciendo algo sobre su personaje, “estudios de numerosos líderes muestran que, bajo coacciones, o bien se elevan en la grandeza, o bien se convierten en codiciosos, paranoicos o en monstruos irracionales… Denethor es como un hombre que dice, dadme la bomba atómica y nunca la utilizaré… a no ser que deba hacerlo,… que es consciente de la situación política si bien es muy pesimista y de alguna manera, le dice a Gandalf que contra el poder que se levanta desde el este, no hay victoria, algo extrañamente profético…”. Algo así ocurre con los dos grandes líderes del mundo de los Hombres en la trilogía, tanto para Denethor como para Théoden; primero veremos qué hacen en la trilogía y después los analizaremos.
Denethor fue el último de los Senescales Regentes cuando el poder y la amenaza de Mordor eran ya evidentes, un gobernador orgulloso y amargado, a la par que entregado por su pueblo y sabio. Su padre confió más en Gandalf y Aragorn que no en él mismo; se casó y enviudó rápidamente; y tuvo dos hijos de los que prefirió al mayor, Boromir. El orgullo y la necesidad de obtener información sobre el Enemigo llevaron a Denethor a cometer la temeridad de mirar en
Finalmente, acaba muriendo en la pira entendiendo que su hijo está vivo (y a salvo por Gandalf y Beregond), en un último momento de sensatez, llevándose consigo 

Por el contrario, en el caso de Denethor, aunque el caso es parecido al del rey de Rohan, es como quien actualmente (cualquiera de nosotros) se dejara llevar por los medios de comunicación, quienes tan sólo nos ofrecen una visión parcial y subjetiva de la realidad, aunque prime la objetividad y veracidad de la información… es decir, cuando Denethor ve las tropas de Mordor, el inminente ataque sobre Gondor, los velámenes negros, o el Mediano preso que ha fracasado en su misión… son justamente las malas noticias que uno lee cuando mira los titulares del periódico, grandes accidentes que conmueven a la humanidad… pero… ¿olvida Denethor que Isengard es derrotado, Rohan acude en su auxilio, que Aragorn y compañía han triunfado con el ejército de los Muertos o que el Anillo no ha sido tomado por el Enemigo sino que está en manos de otro Mediano?... Sauron, un Maia, de alguna manera corrompe con una voluntad superior, la voluntad del señor, a la voluntad del “sabio” que intenta de alguna manera utilizar la piedra vidente… Denethor es aquélla persona sabia que de alguna manera, aún cuando sabe que es posible la victoria y sabe las respuestas, necesita que se las digan y comete la temeridad de enfrentarse al Enemigo por sí solo. De otro modo, representan a personajes de la literatura: Théoden es cual Ródgar en la aventura de Beowulf, y Denethor de algún modo es como el personaje del Rey Lear de W. Shakespeare. Tolkien, profesor de literatura y lengua inglesa (antiguas) durante mucho tiempo, leyó infinidad de libros y obras anglosajonas y nórdicas que despertaron un interés por las antiguas mitologías… e inspirado por éstas consiguió “reescribir” una historia para Inglaterra. ¿No pudiere tomarse el mundo de los Hombres como las dos mitades de la sociedad en la que vivió Tolkien? Bien el pasado con Rohan y los caballeros que podrían haber triunfado en
De ese modo Tolkien “crearía” un “Enemigo” a la altura de cada “momento histórico”; es decir, un mago corrupto (algo muy pagano) para vencer al antiguo pueblo inglés todavía debatido entre lo pagano y lo cristiano… y bien un ser más espiritual, un Mal sin nombre o forma (pues en el siglo XIX el Mal se caracterizó por no tener cara) que confunde el interior de los hombres… como un presagio de la decadencia de un pueblo que inevitablemente se enfrentará a su peor mal: ellos mismos… unos contra otros la humanidad enfrentada en grandes contiendas. Retomando a los personajes, veamos su final: Théoden muere aplastado por su caballo en el campo de batalla, logrando gestas tan importantes como sus antecesores, confiando su reino a Éomer… mientras que Denethor muere inmolado en el fuego, aceptando la valentía de Faramir. Ambas muertes responden a la tradición anglosajona y nórdica; en el campo de batalla se recordará como un héroe de leyenda, que irá al cielo y estará en la compañía de sus antecesores… (Y luego el funeral recibido por los hombres de Rohan típico de la tradición del pueblo anglosajón); mientras que Denethor, cual los antiguos reyes del pasado, se inmola en una pira para él y sus familiares… (Esto es algo presente en la obra de Tolkien desde el principio de las edades de los hombres), porqué responde a una antigua tradición, si puede recibir ese nombre, de los antiguos reyes corruptos que envilecidos viendo su fracaso se suicidaban. Respecto al tema del Anillo, Théoden conoce por Gandalf lo necesario e igualmente no cuestiona nada acerca de la misión, es algo que para él no tiene importancia; mientras que Denethor ve que es una temeridad enviar a un Mediano a Mordor solo, para destruir el Anillo y piensa que sería mejor guardarlo en secreto en Minas Tirith y usarlo solo en el caso de extrema necesidad. É ahí donde hallaríamos el sentido de las palabras del actor John Noble. Por tanto, para concluir podemos ver que son el resultado de la desesperación y el desanimo, de esa destrucción de los valores que el pueblo inglés a la larga fue adquiriendo para sí… y sin embargo, a la par, los caminos que toma la humanidad ante los problemas: luchar por conseguir lo que uno quiere o bien rendirse y acabar por cometer locuras. Por lo tanto, son los dos lados humanos de ver la realidad.




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